Conocíamos bacterias que se alimentaban de crudo pero esto es nuevo.
Un grupo de científicos de Silicon Valley han modificado genéticamente una bacteria para que sus excrementos sean, literalmente, petróleo crudo.
Algunos ya lo han bautizado como “Petróleo 2.0″, y según afirman los investigadores no sólo será renovable, sino carbono negativo, es decir que el carbono que emite será menos que aquel que absorben naturalmente los materiales con que se fabrica.
Estas bacterias son organismos unicelulares que miden una millonésima parte del tamaño de una hormiga. Comienzan como cepas patógenas de E. coli, pero posteriormente se modifican genéticamente rediseñando su ADN, a través de un proceso de semanas que puede costar hasta 20 mil dólares.
La solución a la crisis energética está en una bacteria que defeca petróleo
Con el petróleo alcanzando cotas históricas y las renovables avanzando a paso lento, el horizonte del sector energético se presenta nublado. Pero en Silicon Valley han dado un paso que podría suponer el fin de algunos problemas derivados del alto precio del combustible. En la localidad californiana, un grupo de científicos ha logrado alterar genéticamente una bacteria para que se alimente de residuos y genere oro negro como excrementos. El mito de convertir el agua en petróleo.
Tras el hallazgo, lo que preocupa ahora a los investigadores es la producción y distribución comercial de este petróleo. Hasta ahora sólo han conseguido fabricar una máquina capaz de fementar 1.000 litros de combustible, que está conectada a un ordenador del tamaño de un armario y que produce un barril a la semana. Para cubrir la demanda de Estados Unidos, de unos 143 millones de barriles, harían falta unas instalaciones del tamaño de Chicago.
Por otra parte, estiman que su combustible costaría aproximadamente 50 dólares el barril.
Según Pal, se trata de una investigación necesaria y comenta que todo su equipo "es consciente de la urgencia" de su desarrollo. Al menos, las tecnologías actuales juegan a su favor, a la hora de conseguir completar este proyecto de manera rápida. Así, el científico aseguró que hace siete o cinco años un proyecto como este como ésta "habría supuesto meses y cientos de miles de dólares", pero ahora sólo llevará "unas semanas" y costará "20.000 dólares".
lunes, 4 de agosto de 2008
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